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martes, 23 de abril de 2013

LA VERDAD SOBRE EL 17-0, LA MAYOR GOLEADA DE LA HISTORIA EN UN CLÁSICO PORTEÑO


A pocos días de una nueva edición del Clásico Porteño y también próximos al aniversario número 63 del histórico 17-0 que Everton le propinó a S. Wanderers en el entonces llamado Estadio El Tranque, me tomé la libertad de compartir con ustedes un artículo escrito por un gran hincha evertoniano, Lobo Segovia, donde explica la verdad de lo ocurrido en ese partido, que sí fue oficial (válido por lo que hoy conocemos como Copa Chile) y que la contra y la prensa porteña tanto se esfuerzan en negar y olvidar. He aquí lo que escribió nuestro amigo Lobo:

Imagen de Roberto Carrasco
'Vale la pena recordar, ya que se acerca una nueva versión del clásico porteño, una inigualable gesta del equipo oro y cielo frente a su archirrival. Por allá a mediados del siglo XX, más específicamente el 30 de Abril de 1950, se procedió a disputar el clásico por el campeonato Copa Carlos Varela, que luego se conoció con el nombre de Copa Apertura o Copa Chile.

Durante la semana previa al encuentro, Santiago Wanderers amenazó con no presentarse aduciendo que algunos de sus jugadores disputarían un partido con la selección nacional, que dicho sea de paso, no era un problema exclusivo del equipo de Valparaíso, pues Everton también tenía jugadores en la selección y algunos lesionados. Sin embargo, el encuentro se disputó y Everton ganó por un histórico 17-0.

Lo curioso de este resultado es que éste por mucho tiempo se mantuvo oculto por un periodismo regional que no ha ocultado –durante mucho tiempo- su predilección y favoritismo por el equipo porteño. Digo esto, ya que el resultado es inobjetable al estar sujeto a una competencia oficial.

Lo increíble de esto, es que, pese a que la prensa porteña mañosamente contabiliza partidos amistosos o de la liga de Valparaíso éste resultado no se computa. Se ha señalado –incorrectamente- que el partido no tuvo carácter oficial, pese a que, Eduardo García, estadístico oficial de la ANFP, sí lo considera. Asimismo, se ha planteado que el partido estuvo fuera de bases, puesto que el equipo de Wanderers habría jugado con menos de siete jugadores.

No obstante, dicho argumento carece de toda validez. Primero, porque, según el reglamento FIFA, el partido no se puede iniciar en tanto uno de los equipos no cuente con a lo menos siete jugadores y Wanderers se presentó con 11. Segundo, se esgrime que Wanderers jugó con menos de siete jugadores. Este punto no es menor, ya que sería el principal fundamento para no validar el partido. En efecto, según la información que dispongo, los jugadores Cabrera y Arenas de Wanderers fueron expulsados, mientras que Biondi en Everton; luego, no se presentaron a jugar en el segundo tiempo los jugadores Julio y Duque, quedando siete en cancha.

Ahora bien, las fuentes que se conocen son claras: el partido se jugó hasta que el jugador Valdebenítez se lesionó (aunque no se señala el minuto en que ocurrió), ya que si bien el delegado, Clemente Miranda de la Asociación Central de Chile, quería que continuara el encuentro a todo evento por las continuas anomalías que había incurrido Wanderers (la amenaza de no presentarse y no entrar con todos sus jugadores mañosamente para no disputar el segundo tiempo), los jugadores “esperaron parados el final del encuentro, sin moverse del lugar en el que se encontraban”.

En cualquier caso, el argumento de invalidar el triunfo de Everton por la posible presencia de seis jugadores no viene a lugar. Ello, porque la FIFA, en su reglamento oficial plantea que “a pesar de que un partido no podrá comenzar si cualquiera de los equipos tiene menos de siete jugadores, el número mínimo de jugadores en un equipo, necesario para que un encuentro continúe, se deja al criterio de las asociaciones miembro (…) si un equipo tiene menos de siete jugadores debido a que uno o más jugadores abandonaron deliberadamente el terreno de juego, el árbitro no estará obligado a interrumpir el juego y se podrá aplicar la ventaja (hasta que el balón haya salido del campo de juego)”. Entonces, por una parte, si se acepta el argumento de que sólo estuvieron presentes seis jugadores corresponde a la Asociación Central de Fútbol de Chile de invalidar el resultado cosa que no hizo; por otra parte, si los jugadores se “quedaron parados”, entonces, es evidente que los goles fueron celebrados legítimamente con siete jugadores en cancha hasta que se resolvió “no jugar más”.

En consecuencia, vaya este recordatorio para quienes niegan la historia o quienes no quieren aceptarla. Un 17-0 insuperable que se suma a varios hitos más'.

viernes, 29 de marzo de 2013

OTRA GLORIA ORO Y CIELO NOS DEJA


El lunes pasado falleció Daniel Torres Espinoza, ídolo Oro y Cielo que integró el plantel, junto al gran René Meléndez y Salvador Biondi, que conquistó las dos primeras estrellas nacionales para Everton.

Muchos de nosotros a penas sabemos de Don Daniel, pues no tuvimos la oportunidad de verlo jugar y ante la falta de televisión o de grabaciones, apenas nos tenemos que contentar con historias, algunas fotografías y todo lo que contribuya a conformar su leyenda.

Un joven Daniel Torres llegó a Everton desde Antofagasta en 1946. Su posición fue la de defensa central, o cargado hacia la derecha, en la cual se convirtió en su patrón desde 1949 y hasta su último partido vistiendo la oro y cielo en 1957. Jugó 210 partidos por el elenco de Viña del Mar, de los cuales 205 fueron por el campeonato nacional.

Fue clave en los dos títulos obtenidos en 1950 y 1952 aportando seguridad en el fondo, y también participó en partidos históricos como el 5-0 a Independiente de Avellaneda en 1953 o el 17-0 propinado a las B-cinas en 1950 (algunos podrán argumentar contra este partido por el arbitraje y la gran cantidad de expulsados).

Del glorioso equipo dirigido por Martín El Chueco García, ya sólo quedan con vida Salvador Biondi, Carlos Espinoza, Augusto Pelusa Arenas y Enrique Motorcito Ponce, así que debemos recordarlos y homenajearlos en vida, como a sus compañeros fallecidos en el recuerdo. Los restos de Don Daniel descansarán en el Mausoleo Oro y Cielo en el cementerio Santa Inés.

Honremos su memoria gritando todos juntos: ER FORÉE EEEEH, ER FORÉE EEEEH, ER FORÉE EEEEH, EVERTON DE VIÑA DEL MAR!!! 

martes, 19 de marzo de 2013

¡HUMILLADOS EN LA CANCHA, PERO JAMÁS EN LAS GRADAS!


Sábado, el reloj marcaba las 8:30 de la tarde, la noche ya había caído y un helado viento corría por el coliseo ubicado entre las calles El Guanaco y Huánuco. No podía ser de otra forma ya que es la tónica del congelador del barrio Independencia. Sin embargo en la galería Atilio Cremaschi ubicada en el sector norte del estadio, había calidez, alegría, pasión, canciones y mucho, mucho aguante: era la barra de Viña del Mar, que como siempre estaba ahí incondicional, alentando al equipo de todos los viñamarinos. 

Expectativas habían muchas, ya sea infladas por la prensa o por nosotros mismos los hinchas, pero éstas se esfumaron a los pocos minutos de haber comenzado el pleito, pues el equipo del Coto Sierra nos dio un balde de agua fría de tal magnitud, que no había sentido algo así desde aquel penoso 6-2 contra las Chivas de Guadalajara en 2009 (ya sé que con la UC perdimos 5-0 en 2010, pero hablo de la magnitud del golpe).

En los primeros minutos tuvimos unos aprontes interesantes, con buen juego colectivo, pero sin peligro para la valla custodiada por Sánchez, sin embargo el primer golpe lo recibimos tempranamente con un pepazo de Rubio. El gol nos afectó, pero aun así Everton intentó levantar e ir a buscar la ansiada igualdad, pero sólo 15 minutos después Ampuero ponía las cosas 2-0 y el cuadro viñamarino se desinfló definitivamente. A esto se le sumó un tercer gol que rebotó en un defensa y que dejó a Dalsasso parado, y la expulsión de Velásquez... excelente forma para terminar un primer tiempo.

Ingresó Servín para poner orden atrás y Dzeruvs -¡todavía no sé cómo pronunciarlo!- para intentar dar más potencia ofensiva, pero todo fue en vano, recibimos dos goles más (que podrían haber sido varios más) y salvo una chilena de von Schwedler -un defensa- en los últimos minutos, Everton simplemente NO llegó al arco hispano.

Como hincha uno queda meditando si efectivamente le diste todo el aliento al equipo, si cumpliste con todas las cábalas y ritos para no perder, si ese día te pusiste la camiseta ganadora y no la camiseta jetta, o quizás fue el nombre de la galería -Atilio Cremaschi- lo que nos penó, como lo hizo ese jugador en el lejano 1951 cuando convirtió el cuarto gol en el 2-4 con que perdió Everton contra la UE en nuestro Estadio El Tranque prácticamente dejándonos fuera de la final y de paso, vengándose por la primera estrella Oro y Cielo obtenida el año anterior en la tercera final ante 50 mil evertonianos en el Estadio Nacional con gol de nuestro máximo ÍDOLO Don René Meléndez!

Pero no, el problema no estuvo en nosotros los hinchas, todo lo contrario, fuimos LO RESCATABLE ya que estuvimos apoyando y poniendo el aguante durante todo el partido, no así los panaderos que ni se escucharon, salvo cuando metían goles. Esto se sintió así en el estadio y también en el CDF (por lo que me contaron... aunque alguno podría argumentar que eso es relativo porque manejan los audios).

Algo pasó que el equipo estuvo bajo -¡desde hace cuatro fechas que lo está!-, y no quiero entrar a analizar jugador por jugador porque eso ya lo han hecho de sobra los expertos, los periodistas en los medios y también los hinchas en Pasión de Cerro; Víctor Hugo NO hizo un análisis del partido en sus declaraciones, pero espero que lo haga a puertas cerradas con los jugadores.

Ahora sólo queda esperar dos semanas hasta la próxima fecha contra O’Higgins, tiempo adecuado ya que en teoría podrán recuperarse varios jugadores que estaban lesionados, como el Negro Silva, y así disponer de más cartas para los próximos encuentros. Lo importante es que lo jugadores deben entrar a la cancha concentrados y sobretodo dejando el CORAZÓN y el alma en ella.